Un cliente me dijo que su problema era el cierre contable.
Era mentira. No mentira intencional — mentira de percepción. El tipo de respuesta que das cuando alguien te pregunta qué te duele y señalas donde te arde, no donde está la herida.
Llegué a la sesión con una empresa de servicios de telecomunicaciones con el brief claro: cierre financiero mensual de 5 días, querían bajarlo a 1. El típico caso de “la IA nos va a ahorrar tiempo”.
Antes de hablar de soluciones, hice lo de siempre: preguntar por qué.
La cadena de por qués
- ¿Por qué 5 días? Porque cruzan 4 fuentes de datos a mano, en Excel.
- ¿Por qué en Excel? Porque el ERP no les da el consolidado que necesitan.
- ¿Por qué no lo da? Porque los datos de proyectos y operaciones viven en sistemas distintos.
- ¿Y cuando los cruzan, qué hacen con esa información? Construyen el P&L. Se lo llevan a dirección. Se toman decisiones.
- ¿Esas decisiones son buenas? …silencio.
Ahí fue donde cambió todo.
El problema no era que el reporte tardara 5 días. El problema era que el reporte que se entregaba a los 5 días no tenía certeza de validez.
El cálculo que cambia todo
Hicimos el cálculo simple primero: reducir el cierre de 5 a 1 día implica liberar entre 40 y 160 horas mensuales. Con un sueldo promedio de 20 a 40 mil pesos, estamos hablando de ~250 pesos por hora de productividad. Si no se traduce en headcount eliminado, el impacto real es que la gente sale más temprano. Más tranquila, pero más temprano. Ese no es el business case que justifica un proyecto de transformación.
El verdadero business case
El business case estaba en otra pregunta que nadie había hecho: ¿Qué tan confiables son las cifras que alimentan ese reporte?
La respuesta: en el último año, esta empresa tuvo proyectos con desviaciones superiores a 1 millón de dólares que no se detectaron a tiempo. Los reportes se entregaban en 5 días. Pero sin la certeza de que los datos fueran correctos.
El problema no era velocidad. Era gobernanza de información.
Eso cambia absolutamente todo el marco del proyecto:
- El interlocutor ya no es solo Finanzas. Ahora está sentada la Dirección General. También Legal, porque hay contratos involucrados. También Operaciones, porque ahí viven los datos que no cuadran.
- La narrativa ya no es “eficiencia operativa”. Es reducción de riesgo financiero.
- El ROI ya no se mide en horas ahorradas. Se mide en millones que no se van a perder.
La tecnología, curiosamente, es casi la misma: integración de sistemas, un agente que audita antes de aprobar. Lo que cambia es el lente con el que lo ves — y con eso cambia quién firma, cuánto aprueba, y por qué le importa.
El trabajo real del asesor en datos e IA
Este es el trabajo real de quien asesora en datos e IA: no proponer herramientas. Hacer las preguntas que nadie ha hecho.
Porque si te quedas en el dolor declarado, diseñas una solución para el síntoma. Y el síntoma a veces es barato, aburrido, y no mueve ninguna aguja real.
El dolor verdadero — el que vale la inversión, el que entra al consejo de administración, el que cambia la conversación — casi siempre está dos o tres “por qués” más abajo.
Antes de pensar en IA, datos, o cualquier herramienta:
¿Qué quieres lograr? ¿Cómo lo vas a medir? ¿Y estás seguro de que ese es realmente el problema?
